CARTA DE UN COMERCIANTE

CARTA DE UN COMERCIANTE

Estimados clientes:

Soy un/una comerciante que tiene un negocio pequeño de pueblo. He decidido escribir esta carta para explicar porque nuestro comercio en estos momentos se encuentra “desanimado”.
He oído decir muchas veces que el comercio de pueblo no es comercio de calidad, que hay poco comercio, que no ofrece lo que el cliente busca, que hay poco movimiento en la calle, etc…
Tal vez algunas de estas cosas sean verdad y explicaré el motivo, pero otras no lo son.
Puedo asegurar que el comercio pequeño es un comercio de calidad, con tiendas que ofrecen muy buenos productos para todos los bolsillos; que hay comercios de todo tipo y variados, lógicamente pensando que vivimos en una localidad pequeña y eso nos limita y desventaja en algunas cosas si nos comparan con el comercio de ciudad.
Sabemos que Internet y algunos establecimientos de las grandes superficies son muy atractivos para nuestros clientes, ya sea por la variedad que ofrecen de productos, por sus bajos precios o por la comodidad de comprar desde casa.
Somos conscientes de que tenemos que enfrentarnos continuamente a ese problema, y lo intentamos sobre todo con nuestra mayor baza, que es ofrecer una mayor y mejor atención personalizada a nuestros clientes.
Vemos cada día como cierran comercios y quedan locales vacíos y no podemos hacer nada al respecto. Locales que estarán meses o años cerrados dando un aspecto de pobreza, deterioro o dejadez al pueblo.
Pasan los años y nuestros pueblos cada vez tienen menos negocios, menos servicios, menos reclamo.
Si no hay demanda, no hay servicios, ni negocios, ni mercancía suficiente en los comercios, ni movimiento.
¿Qué pasará si nuestros comercios cierran por no poder sostenerse? pues que nuestros pueblos se convertirán en sitios deprimidos y tristes, sin ningún motivo por el que venir. Y la desaparición del comercio no solo se llevará eso, sino que se irán con él las fiestas, las luces de Navidad, las excursiones del colegio de los niños, las subvenciones de muchos clubs, asociaciones, etc..., ya que el comercio participa en todo esto, a pesar de que nos supone un gran esfuerzo en estos duros momentos.
¿Qué será entonces de los pueblos?, supongo que se extinguirán, puesto que si nada hay nadie se quedará.
Nuestra juventud no querrá vivir en un pueblo muerto en los que no haya ofertas de trabajo, aunque les quede Internet para comprar.
Por favor, hagamos que nuestro pueblo crezca en vez de dejar que se muera, compremos en el comercio pequeño y hagamos que todos prosperemos y dispongamos de más y mejores cosas. Si hay demanda habrá oferta, productos, servicios, mejoras y calidad.

¡COMPRA EN EL COMERCIO DE TU PUEBLO! Por ti, por nosotros y por el futuro de tus hijos.